Giovanni Antonio Raimondi Dell'Acqua

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Giovanni Antonio Raimondi Dell'Acqua nació en Milán el 19 de setiembre de 1824, hijo de Enrico Antonio Raimondi Mazza (pastelero) y María Ágata Rebeca dell’Acqua Vismara; falleciendo en San Pedro de Lloc, en el departamento de La Libertad, el 28 de octubre de 1890. Se nacionalizó peruano.

Fue geógrafo, explorador, investigador, naturalista, escritor y catedrático (UNMSM). Se especializó en flora, fauna y geología del Perú.

 

Llegó al Perú el 28 de julio de 1850, desembarcando en el Callao y al poco tiempo el médico Cayetano Heredia le encargó la organización del Museo de Historia Natural del colegio Independencia, que tiempo después se transformó en la Escuela de Medicina del Perú.

A partir de 1851 fue profesor de historia natural, enseñando botánica y geología. Fue maestro fundador de la Facultad de Medicina de la UNMSM. En 1861 fundó la cátedra de química analítica. En 1866 se le elige como primer decano de la nueva Facultad de Ciencias Naturales y Matemáticas.

 

Los recursos naturales del Perú generaron un efecto de fascinación en él, dedicando diecinueve de los cuarenta años que vivió en nuestro país a viajar por casi todo el territorio nacional, buscando conocer a fondo a sus habitantes y la naturaleza circundante, de lo que tenía ya referencia desde la lejana Italia.

 

Tuvo que financiar personalmente sus primeras expediciones, hasta que, por iniciativa del Parlamento Nacional, recibió una primera asignación en 1858. Fueron 2,000 pesos anuales, que se convirtieron en 3,000 pesos dos años más tarde. ​Así pudo recorrer miles de kilómetros que presentaban grandes dificultades en regiones agrestes y desconocidas.

El 2 de setiembre de 1869 Raimondi contrajo matrimonio con Adela Loli Castañeda, natural de Huaraz en la parroquia de San Sebastián de Huaraz, Ancash. Con ella tuvo tres hijos: Enrico Antonio, María Antonieta Victoria y Elvira Isabel Magdalena.

Su primer gran viaje duró dos años y medio que lo obligaron a descansar en Lima durante seis meses. El segundo viaje lo llevó por el centro del Perú.

 

Para poder dedicarse de manera absoluta a viajar estudiando el país encomendó su cátedra de Botánica al doctor Miguel Colunga.

 

Raimondi se arriesgó a documentar lo nunca visto, navegando por los ríos Marañón, Ucayali y Amazonas, visitó los yacimientos de carbón mineral del litoral piurano y los de  guano de las islas Chincha y estuvo en las reservas de salitre de Tarapacá, siendo esto solo parte de su fabuloso y monumental desafío a lo desconocido.​

 

Es esta vasta obra la que ha permitido crear las bases para diversas disciplinas científicas que siguen siendo investigadas y estudiadas en nuestras universidades.

 

Demostró ser un enciclopedista al dejar muchísimos cuadernos de apuntes con numerosos y valiosos datos sobre todo lo que observaba. Recolectó cientos de especímenes vegetales, animales y minerales. Gran número de los especímenes que el recolectó se conserva en el Museo de Historia Natural de la UNMSM, complementándose con datos y observaciones meteorológicos, esquemas e ilustraciones. En el campo de la minería topográfica publicó en 1878 “Minerales del Perú”.

 

Pero su principal obra fue "El Perú", editada en seis tomos entre 1875 y 1913, donde nos arenga, desde el prefacio, a todos los peruanos a estudiar las riquezas naturales de nuestro país.

 

Raimondi es, definitivamente, un sabio, se le recuerda como tal y se le agradece por haber  entregado la mayor parte de su vida al estudio de nuestro país.

 

A Raimondi se le atribuye la popular frase “el Perú es un mendigo sentado en un banco de oro”, pero nadie ha podido encontrar dicha frase en sus escritos y más bien hay otra que si le pertenece "En el libro del destino del Perú, está escrito un porvenir grandioso".

 

Como prueba del reconocimiento científico que tiene Antonio Raimondi se le dedicaron los nombres científicos de algunas especies animales como el ave paseriforme cortarrama peruana (Phytotoma Raimondi) y vegetales como el género Raimondia o la especie andina Puya Raimondi.

 

Raimondi también fue el descubridor de la pieza arqueológica conocida como la Estela Raimondi, la cual encontró siendo utilizada como mesa para fines domésticos por unos campesinos de la zona.